Después del éxito de Un corazón demasiado grande, regresa la gran cuentista vasca con un nuevo libro de relatos. «Un modo de entender la literatura fuera de la norma».
Pol Guasch Una pareja de largo recorrido se enfrenta a la verdad en mitad de un verano caluroso; dos amigas que son casi una misma persona, pero para quienes el mar no es exactamente lo mismo; un almuerzo compuesto de entrañas en el que se dirimirá quién hace mejor las cosas; una mujer que excava con sus propias manos en busca de más espacio; una turista con el tobillo roto que ya no puede caminar con su familia; la última mañana de una pareja que aún se ama. Los personajes de estos seis relatos habitan un territorio confuso entre el amor y el desamor, la vida y la muerte, la plenitud y un moderado bienestar, la fragilidad y el destino. A su alrededor hay cavidades, cuevas y abismos, a veces imaginarios, y otras no tanto: una hendidura profunda en la tierra o en la carne. Es a través de estos huecos que Eider Rodríguez se asoma, con maestría y feroz clarividencia, a aquello que corre bajo la superficie desgastada de los afectos, desde las mínimas asimetrías y ambigüedades que agrietan las relaciones hasta la felicidad perdida, iluminando con su prosa árida y clara las incómodas y desconcertantes emociones con las que traficamos cada día.La crítica ha dicho:
«Los cuentos son tristes, pero en todos hay una chispa, un brillo, a veces en forma de satisfactorio sexo extraconyugal, otras de gamberrada con amigas. Hay algo consolador en algunos, como que amigas y familiares canten la canción favorita de la enferma terminal a coro, debajo de la ventana. Rodríguez mide cada palabra, se pasea por el alambre como una equilibrista, concentrada hasta la pirueta final que siempre le sale muy bien».
Aloma Rodríguez, La Lectura, El Mundo«Era todo el mismo hueco es una reflexión profunda, en ocasiones visceral, de quiénes somos en realidad. En un mundo en el que todos tenemos que cumplir un papel, en el que las mujeres siguen encadenadas a ciertos roles y ciertos patrones de comportamiento, la soledad y falta de una identidad propia son capaces de destruirnos».
Ángeles López, Zenda«Qué suerte tenemos de que nuestra realidad haya colapsado en espacio y tiempo con la de Eider Rodríguez. Lo bueno de tener un nuevo libro de la autora vasca es que ante nosotros se despliega el privilegio de adentrarnos en los universos que imagina. [...] Leerla es como si alguien llegara y nos limpiara bruscamente las gafas. Ese gesto supuestamente cariñoso no buscará aliviarnos, sino revelar una verdad tan nítida como cruda. ¿Lo malo de este libro? Solo hay seis relatos, y se acaban».
Noelia Ramírez, Babelia, El País «No son cuentos [...] complacientes, no ofrecen giros decisivos ni cierres redondos, ni siquiera un final. Lo más importante nunca se cuenta, la historia está en el sobreentendido (escribió Hemingway en su tesis sobre el cuento). Lo de Eider Rodríguez es algo más que una lección de cómo contar realidades invisibles».
Pilar Castro, El Cultural, El EspañolSobre la autora y su obra:
«Los sentimientos que se exponen [...] son aquellos con los que tenemos amueblados nuestros corazones».
Juan José Millás «La realidad no es la forma desvaída en la que la recordamos, sino un brillo de belleza y dolor en cada línea de los cuentos de Eider Rodríguez».
Belén Gopegui
«La maestría de Eider Rodríguez consiste en revelarnos una verdad que nos asusta porque también es la nuestra».
Nacho Vegas